Sabemos que el quechua era la lengua dominante en el imperio inca, que se extendía desde Lima hasta lo que hoy es el norte argentino e incluso llegaba hasta Mendoza. Con la llegada de los españoles y la división administrativa de la colonia, la ciudad de Salta quedó dentro del Virreinato del Perú.

Se puede hablar de tres etapas históricas que explican el contacto del quechua con el español. La primera se extiende desde 1650 a 1760 y se caracteriza por una profunda crisis económica y política del Potosí, lo que modifica la composición social del Virreinato del Perú. La segunda etapa abarca los años que van de 1760 a 1825, periodo en el que el noroeste argentino se desvincula de Lima y comienza a tender lazos y a depender del Virreinato del Rio de la Plata. Sin embargo, los vínculos son demasiado frágiles debido a las grandes distancias y a las dificultades en los caminos, lo que provoca el aislamiento político, social, económico y lingüístico del NOA con respecto a Lima, Buenos Aires y el Alto Perú.

Mientras Buenos Aires adopta las nuevas formas lingüísticas de España, el noroeste (y particularmente Salta) mantiene su habla con rasgos provenientes del quechua. Aunque actualmente el quechua no es una lengua hablada por la mayoría de los salteños, podemos percibir sus “huellas” en el español.

1. El vocabulario

De acuerdo con algunos registros analizados, encontramos algunas palabras provenientes del quechua, lengua que transfiere léxico al español. A continuación, mencionamos algunas:

Apunar, tata, pachamama, chango/ changuito, puma, papa, yuyo, chullo, choclo, caima, vizcacha, zapallo, locro, mote, erke, guagüita, quirquincho, cancha, entre otras.

Como podemos observar, permanecen palabras que pertenecen al ámbito gastronómico, de la naturaleza y al ámbito social.

2. La pronunciación

Hallamos una serie de rasgos provenientes del quechua que están relacionados con el sistema vocálico de dicha lengua. Observamos las “o” finales de las terminaciones “ado”, “ido” que desde el comienzo del koiné (según la RAE, lengua común que resulta de la unificación de ciertas variedades idiomáticas) sufre la pérdida de la [d], así como también las “e” y “o” finales en general.

Encontramos innumerables ejemplos. Citamos algunos:

  • “vua (voy) a esperá”.  La “o” se identifica con la “u”
  • “taba (estaba) lindu”.
  • “Ya me han corrío…”.
  • “yo no hei venio pue/ yo estaba enferma”.
  • “hei podío vení”.
  • “pero ayer si nos ha tocao un día frío que no se aguantaba”
  • “Dispue’ hay jugada ‘i pelota han dicho”.
  • “a vé dónde (es)ta mi ahijao yo sé que voh no me va a decí que no”.
  • “Queso, ‘i hecho (He hecho), se ha secao”.

Estos enunciados y más podemos encontrar en el habla de los salteños. Hallamos, generalmente, la pérdida de la [d] entre vocales y las identificaciones de sistema vocálico del quechua.

También hallamos palabras acentuadas que no corresponden al español. Por ejemplo, “por áhi”, lo que convierte al monosílabo en una palabra grave.

3. Otros aspectos

* Existe una tendencia al uso de diminutivos no sólo en sustantivos y adjetivos sino también en otras clases de palabras tales como pronombres, adverbios y participios. El quechua presenta un amplio uso de sufijos como “-cha”, “-lla”, “-ya”, “yku”, etc., que se relacionan con el diminutivo español. A continuación, las palabras en diminutivo más utilizadas.

  • Hermanito, papacito, chiquito, ultimita, ellita.
  • Estrellitas, chiquita, nenita, cunita, plumita, pedacito, bollito, tesito.
  • Boquita, puntita, diosito, quesito, bolsito, cosita, papacito, finadita, hijita, mamita, solita, ovejita, encerraditos, ahicito, aquicito
  • Mamita, unita, solita, ovejita, changuito, otrita, ratito, Severito.
  • Hijito, changuito, madrecita, gaseosita, sobrinito, poquito, diita.
  • Cajita, solterito, derechito, chiquito, grandecito, ronquito, vidita.
  • Chiquita, juguetito, finquita, Oscarcito, vallecito, virgencita, corderito.
  • Unita, patita, rebanadita, servilletita, quietito, cabrito, bandejita, salsita, preparadito, empanaditas, motecitos, bandejitas.

*Empleo de dice para indicar que la información fue contada por otro y el hablante no fue testigo de lo que se está contando. E incluso cuando se relata un sueño.

  • “Sii/ del día era // pero dice que han hecho del día dice”
  • dice que han sacao procesión todo aquí”
  • “Sí sí a nevao / ha nevao/ ayer también dice que estaba nevando”
  • “Sí hay/ no sé / dice que hay poco dice/ ya todo’ se van ya poe”
  • “Ya se van al almuerzo/ dicin dicin no sé”
  • “Y en el sueño, yo volaba, y dice que iba por encima de los cerros”.

*Uso delo” como único pronombre de tercera persona. Estas formas provienen del quechua con morfemas como -rqu, -ku, y -pu:

  • “pero bueno no lo molestaba que llegaba a cierto lugar y desaparecía, así contaban ellos”
  • “Como mi papá tenía buen corazón a los presos no los castigaba como tenía que ser, los hacía hacer obras”

Esta cuestión se debe a que en quechua no existen los clíticos de tercera persona, por lo que en castellano se neutraliza.

*Omisiones de artículos y preposiciones. En quechua, no existen las preposiciones sino los morfemas funcionales pospuestos a la raíz nominal o verbal:

  • “No se aguanta/ ahora todavía está mejor/ está (el) viento pero está (el) sol/ allá no/ estaba sombra// pero hay viento/ hermanito vea/ papasito/ chiquito”. Ausencia de artículos.
  • “dice que han sacao procesión todo aquí”. Ausencia de artículo.
  • “era ir abriendo cerros para hacer las vías”. Ausencia de artículo.
  • “Vengo pedir”. Ausencia de preposición.

*Inexistencia de concordancia de género y número. En quechua, las palabras expresan por sí solas el género, es decir que los sustantivos son iguales para masculino o el femenino. Encontramos algunos ejemplos:

  • “ahí (es) mis ovejitas”. No hay concordancia en número.
  • “Bailan ya así particular la gente”. No hay concordancia en número.
  • “Mandale la camioneta, mandale el colchones, mandale  a lleva(r)”. No hay concordancia en género.

*Orden en la oración: sujeto-objeto-verbo. En el español existe el orden oracional (de tipo S-V-O) y en el quechua existe otro orden (de tipo S-O-V) en especial las que implican la colocación del verbo al final de la oración. Este fenómeno está muy presente en el habla de los salteños, algunos ejemplos pueden ser los siguientes:

  • “Encerraditas están”
  •  “Gente ´i conocio.
  • “a la arveja la hacen secar”
  • “papas hervidas compro yo”.
  • “a los que vivian del toro le decían toreños.”
  • “muy chica era yo “

*Formas de gerundio con valor durativo. Este uso aparece en oraciones con frases verbales en las que el gerundio indica una acción durativa. Algunos ejemplos:

  • “por eso estoy viniendo andando por aquicito nomás”
  • “Ya están yéndose pue algunos”
  • “despuéh yo venía conversando ¿no?”
  • “bueno ya estaría cumpliendo sesenta y mi trámite y que ya me sale mi jubilatorio
  • “¿qué va haciendo la mama, la mamá de cariño?”
  • “A estas horas voy llegando porque temprano me acuesto”

*Uso de doble negación. El quechua presenta doble marca de negación “mana” y “chu”. Y el castellano en el siglo XVII también presentaba este fenómeno de la doble negación. Esta idea se evidencia en los siguientes enunciados:

  • “Y entonces cómono van a saber dónde queda Los Yacones…/ tampoco no saben, parece que ellos no han estudiado nada de geografía”.
  • “bueno ahí se desaparecía, pero no / o sea la gente ya sabía y tampoco no tenía miedo ¿viste?”.

*Reiteración verbal. La repetición sirve para enfatizar fuertemente el contenido del mensaje y está muy presente en la lengua quechua sobre todo al final de la frase:

  • “De eso me ha dicho que me quede aquí ha dicho
  • “No, no murió en Quijano murió.”
  • Dice la Noelia que quiere media docena de empanada y un choripán dice.
  • “Sí, son poquitos son.”

El quechua, una huella ¿imborrable?

Como vemos, en nuestra lengua aún persisten los rasgos quechuas y del español del siglo XVI y XVII. Esta cuestión nos diferencia de la lengua rioplatense y de otras localidades del país. No podemos decir que estos rasgos desaparecerán aún después de tantos años.

Nos parece que este breve informe nos permite comprender el por qué hablamos cómo hablamos y a reflexionar sobre ello.

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