En Salta, como en muchos puntos del mundo en los que se habla el castellano bajo la prescripción de la RAE (Real Academia Española), los términos “señora” y “señorita” están relacionadas con la edad. Señora se emplea para mujeres mayores y señorita, para mujeres más jóvenes. Si buscamos términos similares aplicados al varón, no existe, al menos en nuestra ciudad, esa distinción de edad, siempre serán “señores”. Esta cuestión, de alguna manera, marca una diferencia en el tratamiento hacia las mujeres, ¿por qué ellas son distinguidas por sus edades y los varones no?, ¿acaso es importante señalar que la mujer envejece?, ¿y hasta qué punto son distinguidas por su cuerpo? Por supuesto, no olvidemos las canciones, videos clips y hasta publicidades en los que es vista como un cuerpo, un objeto de deseo/ de cosificación.

Si volvemos unas décadas atrás, “señora” aludía a una mujer casada y “señorita”, a una soltera, lo que también acentuaba una distinción. ¿Por qué la mujer debe “portar” su estado civil y el varón no? Casada con, señora de.

Incluso, podríamos decir “volviendo un siglo atrás”, y no sería incorrecto. Pero no hace falta irnos tan lejos, ni siquiera a décadas atrás, como dijimos. Lo planteamos para marcar que entonces los cuerpos de las mujeres nominalmente pertenecían a, por eso lo de señora de. Y ahora ¿sigue siendo así?

Entonces no se hablaba de femicidios ni de violencia de género.

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La Real Academia Española define “señora”, entre otras acepciones, como mujer del señor, como esposa o mujer del marido, como persona de cierta edad y da como ejemplo el siguiente: “Una señora y dos jóvenes”. De “señorita”, dice que es un tratamiento de cortesía aplicado a una mujer soltera y como cortesía que se da a maestras de escuela, profesora, o también a otras muchas mujeres que desempeñan algún servicio, como secretarias, empleadas de la administración o del comercio.

La maestra es señorita en las escuelas, el maestro es maestro, profesor o señor maestro. La secretaria es señorita y el secretario, asistente.

“Señor”, para la RAE, es el amo, es el propietario y es el dueño de cierta cosa.

Cosa/objeto, ¿eso somos?

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Algunas mujeres se expresan sobre esto de ser “señora”.

Maira vive en Villa Primavera, y muy molesta afirma: “Está chombi que nos traten así, no me gusta. Ser mujer es lindo si te ven como lo que sos. No como alguien que tiene hijos, esposo o como una vieja. No me gusta que me llamen señora”.

Valeria, de Villa Cristina, también expresa su malestar: “Me siento mal cuando me tratan de señora, quizás por mi edad o porque ya tengo hijos, pero no me parece que me pongan la etiqueta de señora. Solo soy Valeria”.

Jacqueline, de Campo Quijano, dice: “En lo personal, no me agrada para nada que me llamen señora. Siempre digo que, si tuvieran motivo, no me molestaría, pero, en primer lugar, no soy casada, segundo, no tengo hijos y, tercero, tampoco creo que soy muy vieja”.

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Agustina, de Villa Mitre, comenta: “Lo confieso, tengo 24 años y ya me han dicho señora. No sé por qué. No tengo hijos. No soy vieja tampoco. Ni muchos menos estoy casada. Pero varios ya me han dicho señora. Yo no soy señora, tampoco soy muy chica. No me gusta que me encasillen, me hace sentir mal. Me gustaría que me llamen por mi nombre nomás”.

De este modo, ser señora en Salta está relacionado con la edad de la mujer, su dependencia con el hombre, y con su condición de madre. Frente a esto, al varón no se le da el trato de señor por la edad, por ser padre de alguien o estar casado con.

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Estas reflexiones son eso, reflexiones. De alguien que siente, piensa y escribe.

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