Celeste Nogales es antropóloga y se especializa en género. “Una trabajadora de las cuestiones de género y lo hago desde mis convicciones, de lo que he aprehendido y desde la militancia”, se define cuando le pedimos una mínima noticia sobre sus inquietudes y actividades. Hablamos con la especialista sobre una agenda en debate y que ha cobrado una relevancia ineludible a partir de la figura del femicidio: la perspectiva de género, la violencia simbólica y material sobre la mujer y la disidencia sexual y el reconocimiento de la diversidad. Palabras que parecieran designar realidades nuevas, y que, sin embargo, nombran y visibilizan comportamientos y hechos que ocurrieron y ocurren bajo el manto de lo normal y lo establecido. “Es difícil compatibilizar la teoría y la práctica, hay cosas que están tan arraigadas que las seguimos reproduciendo, no estamos exentes de ello”, completa Celeste, quien participa en proyectos de investigación y en elaboración de diagnósticos, en conjunto con instituciones y personas, sobre estas “nuevas” realidades.

Hay muchas palabras referidas a género poco conocidas y que precisamente buscan visibilizar temas puntuales…

Existe todo un glosario que cada vez se amplía más para definir las cuestiones de género. En realidad, debemos pensar estos conceptos de forma relacional para poder tener una o noción más exacta cuando hablamos de ello. “Incorporar la perspectiva de género” acarrea problemáticas a la hora de accionar concretamente porque a veces ni siquiera se entiende el concepto género, entonces creo que hay que seguir explicitando este término básico y fundamental. Adoptar la perspectiva de género conlleva una responsabilidad individual y colectiva, donde el género no es visto solamente como una construcción histórica, social política y cultural si no debe ser tomado desde una perspectiva -desde la perspectiva de género- que nos invita a mirar, comprender y cuestionar el mundo. El foco está puesto en la exclusión, discriminación, en las múltiples situaciones de vulnerabilidad, en la desigualdad de las mujeres e identidades no binarias. Y busca implementar acciones concretas -que tienen que ver con acciones cotidianas y políticas de Estado- para avanzar en la construcción de políticas igualitarias de género. Apunta justamente a desactivar las estructuras de opresión.
En Argentina se sancionó en el 2018 la Ley N°27.499, conocida como Ley Micaela, que establece la obligatoriedad de capacitar en materia de género a todas aquellas personas que cumplen funciones en el Estado, lo cual es crucial porque posa la mirada en las fallas de la intervención estatal justamente por falta de perspectiva de género.

Ley Micaela establece la obligatoriedad de capacitar en materia de género a todas aquellas personas que cumplen funciones en el Estado.

Hablás de Estado, y la educación está en su órbita y es uno de los elementos más poderosos de formación. ¿Estos temas se tratan en la escuela?

La inglesa o la rubia, Emilio Petorutti, 1917.

En primera instancia recordemos que la ley N° 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) se sancionó y promulgó en el 2006, y recién el 2012 se realizan las primeras capacitaciones masivas en la ciudad de Salta para toda la provincia. Si bien podemos encontrar material específico acorde a cada nivel, existe un desconocimiento importante por parte de familias y docentes, aún creo que sigue sin entenderse que la ESI debe ser transversal, se desconoce también que existe un protocolo de actuación e intervención en caso de maltrato, abuso a niñes, y que docentes y directives tienen la obligación como agentes de Estado de intervenir. Creo que aún no se ha comprendió que la ESI es un derecho fundamental de niñes y adolescentes. La resistencia en la implementación tiene que ver, justamente, con que representa un nuevo paradigma en educación y creo se sintetiza en lo que se plantea en los Propósitos formativos: “Ofrece la oportunidad de la ampliación del horizonte cultural”. Más allá de que tenga un carácter de obligatoriedad, podemos encontrar obstáculos a la hora de su implementación. Una de las puertas de entrada que plantea la ESI tiene que ver con el desprendimiento de prejuicios y a veces la negativa tiene que ver justamente con ese cuestionamiento a las propias subjetividades y pre-nociones.
En nuestra provincia, existe una resolución ministerial que regula el espacio de ESI, si bien hubo avances al respecto, existen retrocesos también, hay marchas y contramarchas, el movimiento “#con mis hijos no te metas”, en consonancia con la reproducción de lo que denominan “ideología de género”, tuvo repercusiones en Salta. Entonces, se desconoce el alcance de esta ley, se desconoce los contenidos, desconocen objetivos y propósitos, desconocen incluso el material que se elabora, desconocen que el acceso a la ESI es un derecho.

Se desconoce el alcance de esta ley, se desconoce los contenidos, desconocen objetivos y propósitos, desconocen incluso el material que se elabora, desconocen que el acceso a la ESI es un derecho.

Cuando se habla de ideología de género, ¿de qué se habla?

Cuando se habla de “ideología de género” se habla de una idea peligrosa que se nutre de fundamentalismos, uno de ellos y el más visible es el religioso -católico, evangelista-, sostenido y reproducido por el lobby eclesiástico, que asocian la conquista y ampliación de derechos de mujeres, niñas, adolescentes e identidades no binarias a cuestiones apocalípticas. Busca perpetuar el sistema binario de género donde no hay posibilidad de reconocimiento de otras identidades ni de los derechos básicos y elementales de las mujeres, reproduce la idea de dominación masculina, de jerarquización donde ese verticalismo se sostiene con esta idea de subordinación y opresión de mujeres y otras identidades. Se sostiene en la idea de sistema patriarcal, y desde una óptica biologicista. Y, justamente, esta oposición tiene que ver con cuestiones fundamentales: el acceso al aborto, al matrimonio igualitario, la identidad de género, a la educación sexual integral; y opera desde el desconocimiento y la desinformación. Podemos plantear que esta idea es básicamente antagónica a los derechos humanos, desconoce que las problemáticas sociales ligadas a la violencia, las múltiples y simultaneas discriminaciones y desigualdades configuran un problema de Estado. Esta idea busca poner frenos constantemente a las acciones, a las prácticas y discursos -particularmente de los movimientos feministas y otras identidades- coartando la autonomía de un ejercicio de ciudadanía. En Argentina, podemos tomar conocimiento de cómo opera esta idea a través de las acciones de amparo que se presentaron en diferentes provincias en contra de la ILE (interrupción legal del embarazo) y de los poderes legislativos –provinciales, municipales- pronunciándose “pro-vida”. La ideología de género es el impedimento patriarcal a la construcción de democracias pluralistas e igualitarias.

¿Qué cuestiones sobre género son importantes abordar en la escuela?

La cuestión de género debe ser abordada en su integralidad en las escuelas; es imposible desmembrarlo al concepto como tal, se deben tocar todos sus aspectos y la importancia del mismo asegura que los aprendizajes sean inclusivos, empáticos. No podemos entender las desigualdades existentes, las inequidades, la falta de oportunidades y el inacceso a derechos si no contemplamos esto como prioritario. La política educativa tiene que apuntar ahí, a desmontar esa asimetría de poder que existe.
Cuando hablamos de género, hablamos de mandatos, roles, estereotipos, atributos, comportamientos, actitudes que se reprodujeron y cimentaron a lo largo de la historia, donde las mujeres y otras identidades estuvieron silenciadas, donde fuimos violentadas sistemáticamente, invisibilizadas… Entonces, poder otorgarle la significación desde una perspectiva de derechos en el sistema educativo es lo que puede establecer un camino hacia la igualdad.
En los espacios instituciones es donde se deben crear respuestas a las múltiples problemáticas que componen el tejido social. Se debe instalar la idea de que este trato diferenciado que recibimos desde que nacemos dependiente del sexo de asignación es una construcción sociocultural, ese pasaje súbito de lo biológico a lo cultural no es natural, sino que es aprehendido y plausible de ser cambiado.
En este sentido, la ESI proporciona herramientas y soportes teóricos, pedagógicos y didácticos para abordar las cuestiones de género.

¿Qué dificultades encontrás?

Existe una dificultad concreta en cuanto al concepto en sí mismo y, por ende, en la comprensión de las problemáticas de género que tienen que ver también con el reconocimiento de nuestras propias prácticas y cómo perpetuamos determinados mandatos, cómo jerarquizamos, cómo invisibilizamos, naturalizamos y reproducimos diferentes tipos de violencia. Aquello que repercute en nuestra cotidianidad, en nuestra vida trasciende y se materializa en las aulas. La escuela como institución lo hace desde el nivel inicial, en los juegos, en los cuentos, con los colores inclusive, se ha construido un mundo binario y por supuesto que desaprenderlo va a tardar muchísimo tiempo, el cambio es cultural y son los cambios que más cuestan.

“Gestación del hombre nuevo” (1980), Raquel Forner

La ESI, ¿se está implementando en las escuelas salteñas?

Podría decir que lamentablemente la ESI, en algunos casos, está sujeta a voluntarismos de les directives, docentes. Si bien es una ley y por lo tanto en su doble carácter de derechos para alumnes y obligación para docentes, todavía cuesta visualizarla como necesaria. Según mi experiencia y en algunos casos, cuando se presenta alguna problemática puntual en el aula o la escuela, se llama a alguien para que pueda ofrecer un taller, pero siempre focalizando en esa situación particular. Poder incorporar efectivamente la ESI tiene que ver con poder desmontar esos prejuicios, subjetividades de las cuales somos cautives, tiene que ver con poder desactivar, cuestionar, desarmar determinadas prácticas culturales. En las escuelas siempre se ha enseñado sobre sexualidad, pero no desde una concepción más ampliada, sino de una recortada, orientada a lo biologicista, desprendida de otras matrices, tiene que ver con repensar esos roles ponderados dentro del aula, basados en relaciones asimétricas, es poder escuchar y comprender la otredad, la alteridad también, tiene que ver con la deconstrucción de lo aprehendido. Tiene que ver con transformar determinadas representaciones culturales, sociales. Para su efectiva implementación, les docentes cuentan con material y contendido adecuado a cada nivel. ¿Cómo lo hacen? Más allá de que existan estos instrumentos eso puede depender de cada une. 

Cuando hablamos de género, hablamos de mandatos, roles, estereotipos, atributos, comportamientos, actitudes que se reprodujeron y cimentaron a lo largo de la historia, donde las mujeres y otras identidades estuvieron silenciadas, donde fuimos violentadas sistemáticamente, invisibilizadas…

¿Qué es el lenguaje inclusivo?

El lenguaje en tanto construcción es susceptible de cambio. Con respecto al lenguaje inclusivo (LI), justamente lo que deja en evidencia es esa demarcación de la masculinidad dominante, exponiendo el carácter androcentrista del lenguaje. El lenguaje se constituyó como parte de ese territorio exclusivista, en tanto elemento opresor que constriñe. El LI visibiliza justamente estas limitaciones cuando empieza a enunciar todo aquello que se encontraba en las fronteras, ese hecho se configuraba como condenatorio de otras experiencias, otras formas de estar, vivir y sentir en el mundo.
Utilizar la letra “E” -en algunos casos se utiliza la “X” o el sigo “@”- amplió las posibilidades, se quebrantaron esas estructuras rígidas reduccionistas, además dejó a la vista y permitió contemplar otras categorías como sexualidad, género e inclusive sexo, las cuales dejaron de estar arraigadas a determinadas restricciones. Los debates filosóficos, políticos y sociolingüísticos, en cuanto a la utilización del lenguaje inclusivo, deben contemplarse desde la fractura de esas fronteras rígidas y desconectadas de la realidad, lo que se debe de tener en cuenta son los avances sociales, históricos, culturales, políticos… Avances en tanto productos de procesos de lucha por parte de movimientos de mujeres y organizaciones de la diversidad sexual.
El lenguaje inclusivo es una herramienta que desaloja el prejuicio y los estereotipos, nos invita a reflexionar sobre nuestro modo de entender y estar en el mundo, amplía nuestra perspectiva, incorpora a otras identidades no binarias, incluye a las mujeres, es un modo de romper con el sistema patriarcal, es una manera de reconocer derechos. El lenguaje inclusivo debe ser el de la inclusión, la empatía, la diversidad, porque aquello que no se nombra no existe.

¿Es realizable?, ¿se lo puede implementar?

Existen usos políticos del lenguaje, debe servir para reconocer múltiples realidades, la invisibilización tiene que ver con ese marcaje patriarcal. Puede que el lenguaje inclusivo no sea una solución acabada, pero sí puede ser visto y tomado como una herramienta de cambio, la buena noticia es que ha llegado para instalarse. Existen resistencias, aceptación, es algo que está en continuo debate, muches de les adolescentes, jóvenes en el nivel secundario, particularmente, empiezan a dimensionar la importancia del mismo y son ellxs quienes llevan los debates al aula, a las familias, lo charlan entre amigues. Ese hecho es trascendental porque en esa reflexión, en esos debates, en los cuestionamientos es donde nace el entendimiento de la importancia del mismo y, por supuesto, todo lo que implica y conlleva la incorporación del mismo.

¿Se lo está implementando en el sistema educativo en Salta?

Incorporar el lenguaje inclusivo en la educación constituye un desafío, y además forma parte de una problemática, que tiene que ver con el reconocimiento de otras identidades, quizá sea necesario profundizar en las herramientas pedagógicas para que éste (LI) empiece a ser adoptado y la enseñanza, la educación es la que debe aportar esa dinámica a los cambios que se suscitan en las sociedades.
Lo que sí puedo comentar es que la Facultad de Humanidades, de la Universidad Nacional de Salta, aprobó la utilización del lenguaje no binario y no sexista, es una excelente iniciativa y particularmente espero que el resto de las facultades adhieran. Esa adhesión no debe dormir en lo que hoy es políticamente correcto, sino en el compromiso de cambio y en la búsqueda de visibilización de las diversidades, como así también en la ampliación de derechos.

¿Por qué te especializás en género?

Puedo decir que soy una trabajadora de las cuestiones de género y lo hago desde mis convicciones, de lo que he aprehendido y desde la militancia, aun así, es difícil poder compatibilizar la teoría y la práctica, hay cosas que están tan arraigadas que las seguimos reproduciendo, no estamos exentes de ello.
No me he abocado a la investigación academicista, si pude participar en algunos proyectos de investigación o en la elaboración de algunos diagnósticos en conjunto con instituciones y personas, compañeres, amigues con les cuales muchas veces han coincidido nuestros caminos.

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