“¿Cómo fue posible que un líder (Perón) fuera derrocado en 1955 y lograra retornar al país casi dos décadas después y ser electo presidente por tercera vez?, ¿cómo fueron los vínculos entre el líder justicialista, los sindicalistas y los políticos que reivindicaban su nombre?, ¿Qué cambios se produjeron en sus relaciones con los intelectuales y cuáles fueron sus derivaciones en la ´ideología´ peronista?”- son algunos interrogantes que José Carlos Chiriamonte, historiador y ensayista argentino, y Herbert Klein, historiador estadounidense, tratan de responder a través de la compilación de unos ensayos en el libro El exilio de Perón, los papeles del archivo Hoover, publicado en el 2017.

Peron

Este volumen es producto de la conferencia denominada Hoover Archives Workshop on “Perón in Exile”, realizada en la Universidad de Stanford, Estados Unidos. Permite reflexionar sobre el pensamiento que tenía el expresidente relativo a la política, a la economía, y a su doctrina. Chiriamonte y Klein están convencidos de que Perón desarrolló diversas estrategias que lo ayudaron a recuperar el poder en 1973.

Concepciones económicas

Claudio Belini, investigador del CONICET, reflexiona sobre el lugar que Perón le otorgaba a lo económico en la crisis argentina, marcada por la inestabilidad política y las dificultades económicas.

En primer lugar, Perón coloca al Estado en un espacio central de regulación económica y de la distribución progresiva de la riqueza. “El peronismo entendía que la intervención del Estado, asesorada por organismos de consulta integrados por representantes del capital y trabajo, era el instrumento ideal para disciplinar el accionar caótico de las del mercado e imponer el bienestar del pueblo”, asegura Belini, quien, además cree que la concepción económica del peronismo postula una armonización de intereses, mediante la subordinación de los intereses individuales a los de la sociedad.

En esta idea de Estado como regulador de la economía de la sociedad argentina, se percibe, según Belini, una influencia del nacionalismo económico de los años 30 pues, Perón proclamaba una “economía social” y persistía en la idea de que América Latina debía conformar un bloque político y económico que le permitiera negociar sus intereses integrándose en el bloque occidental.

Perón nunca fue un ideólogo, sino un hombre profundamente pragmático como él mismo no se cansaba de repetir

Mariano Ben Plotkin

En segundo lugar, de acuerdo con la lectura de Belini, Perón exiliado subordinaba los problemas económicos a la política de Frondizi, pero la economía en sí estaba relegada a un segundo plano. Para Perón, “el problema económico” era fundamentalmente político, para él la Argentina no era una nación subdesarrollada sino una economía descapitalizada.

Relaciones entre Perón y otros dirigentes: las cartas

Fabián Bosoer, investigador de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, trabaja sobre el intercambio epistolar de Perón con Rodolfo Puiggrós (escritor y periodista), con Alberto Ottalagano (político y abogado), con Miguel Ángel Iñíguez (general de brigada), con Jorge Osinde (militar y político), y con Rodolfo Galimberti (empresario).

Estos dirigentes y referentes intelectuales están situados en los extremos ideológicos del peronismo, de izquierda a derecha. Unos intelectuales que están a favor de la lucha armada y la radicalización del proceso político y otros, sobre todo los militares, que están en contra de esa radicalización. Estos actores, además, en el intercambio epistolar, mantienen una línea argumental fuerte para lograr el retorno de Perón al poder.

Sobre las cartas, podemos aludir al análisis que hace Bosoer sobre el teniente Osinde.

El 16 de mayo de 1973, Cámpora redacta una carta dirigida a Perón donde le informa sobre los preparativos para la reunión en la que se consideraría el “Acuerdo para la Reconstrucción Nacional”. Se refiere a la relación del futuro gobierno con las Fuerzas Armadas y a las gestiones en torno a la designación del jefe del ejército. Cámpora sentía que Osinde le estaba imponiendo la designación de Jorge Raúl Carcagno, quien, años más tarde, protagonizaría el golpe de Estado provincial en Córdoba y desplazaría al gobernador Ricardo Obregón Cano y al vicegobernador Atilio López, pertenecientes a la izquierda peronista. Aquí, vemos las relaciones de amistad/enemistad que van estableciendo Perón y los dirigentes.

peron presidente

Popularidad/Populismo de Perón en el noroeste argentino

Christine Mathias, profesora de Historia de América Latina en King´s College London, nos habla sobre el “populismo” peronista que existe en el norte argentino. Utiliza el término populismo para referirse a un estilo político y no a una ideología.  Ese estilo político se caracteriza, más que nada, por una fuerte relación afectiva entre el líder y sus seguidores.

“¿Cómo fue sostenida la popularidad simbólica de Perón desde su salida en 1955 hasta su vuelta en 1973? Perón empleó ´un complejo dispositivo de comunicación hecho de diferentes tipos de mensajes, mediaciones y representaciones´. En los barrios pobres del conurbano bonaerense, en las provincias del interior, y en especial las regiones del norte, mucha gente recordaba a Perón como un defensor de los trabajadores, de los pobres”, sostiene Mathias. Eva Duarte e Isabelita eran una de esas mediaciones junto con el Movimiento Revolucionario Peronista (MRP) que perseguía una estrategia más federalista.

A pesar de la proscripción de Perón, los sectores justicialistas realizaron una serie de estrategias para su vuelta a la Argentina. Crearon actividades sindicalistas y guerrilleras en el norte argentino durante 1964. El MRP, que surgió en ese año, incorporó “revoluciones centristas y reformistas” tales como la Juventud Peronista Revolucionaria de Rearte y la Juventud Peronista de Salta que se identificaban con el discurso anticapitalista del diario Compañero.

Revisionismo histórico y la cosmovisión política de Perón

Mariano Ben Plotkin, investigador del CONICET, analiza la cosmovisión política y el revisionismo histórico de Perón en los documentos alojados en la Hoover Institution.

Para perón se trataba de organizar, pero no solo necesariamente organizar un partido, sino una forma de "existir" en colectivo minimizando los factores de dispersión de sus fuerzas

Julio César Melón Pirro

A partir de las primeras décadas del siglo XX, la historia comenzaba a definirse como una disciplina autónoma en Argentina y, por lo tanto, se embazaba a revisar qué figuras políticas debían considerarse para su estudio. Esta cuestión se trata de una alternativa para hacer política por parte de los sectores marginados, quienes no estaban de acuerdo con el reconocimiento de Rosas, por ejemplo. Durante el gobierno de Perón, hubo intentos de cambios sobre el estudio de la historia, la cual se constituyó como una sucesión de eventos más que como un proceso. Sin embargo, Rosas ya no era visto como un “Restaurador” sino como un “civilizador”, por lo tanto, se estudiaba la Conquista del desierto. Pero, esto no quiere decir que Perón haya sido un ideólogo.

“El peronismo muchas veces se articuló como una ideología coherente. Se nutrió de muchas tendencias dispares que terminaron coexistiendo de manera a menudo incómoda. Aunque es cierto que el peronismo desbordó a Perón, la figura de este último ocupó un lugar tan central dentro del movimiento (…) Perón nunca fue un ideólogo, sino un hombre profundamente pragmático como él mismo no se cansaba de repetir”, asegura Plotkin.

Durante su exilio, Perón repensaba la historia como una estrategia para volver al poder. Se asoció a una visión del pasado que se iba construyendo como contestataria del sistema de legitimidades, se asoció por ejemplo al antiliberalismo, al anticomunismo, al anticapitalismo y al antiimperialismo. Desde aquí, se va perfilando la ideología política del expresidente exiliado.

Plotkin dice: “Perón revisitaba una vez más viejos temas y conceptos. Al mismo tiempo que señalaba la importancia del pluralismo político, enfatizaba la necesidad de una doctrina nacional única: el justicialismo. La sociedad debía organizarse según un sistema semicorporativo siguiendo los antiguos principios de la ´comunidad organizada´ y de la ´unidad de conducción´”.

Para pensar

Este libro sobre el pensamiento de Perón en relación con la economía, con la política, con la historia, etc., de alguna forma sirve para pensar en nuestra actualidad, en el hoy, y en el mañana también. Mirar en retrospectiva para conocer e identificar quienes llevan el nombre peronismo, pero no los ideales, para comprender cómo fue que llegamos hasta aquí y para leer críticamente nuestra realidad: ¿Por qué Perón quería una sociedad anticapitalista?, ¿qué sería de nosotros sin el imperialismo y sin el capitalismo?, ¿cómo sería ese bloque de unidad latinoamericana?, ¿qué tipo de ciudadanos estamos siendo formados desde la educación, desde los medios de comunicación o desde nuestro ámbito familiar? Todo conlleva una política de trasfondo, incluso las relaciones familiares y sociales.

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